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La vida es rara, rara, rara

Siempre he pensado que la vida es rara, pero es que ahora creo que es muy muy rara.

Los cambios en los que estamos inmersos a todos los niveles (social, cultural, económico, laboral, etc.) no han hecho más que comenzar, y no son más que la punta del iceberg.

Si todavía alguien piensa que va a tener un trabajo para toda la vida con un sueldo asegurado, como tuvieron en un período muy corto de la Historia algunas personas (concretamente nuestros padres) siento decepcionarle. Más vale que vaya abriendo los ojos lo más rápidamente posible porque esa situación ha sido una más de las múltiples que hemos vivido a lo largo de la Historia de la humanidad.

El futuro se antoja “divertido”. Los períodos históricos futuros van a estar marcados por cambios que se producirán cada vez con más frecuencia y de forma más pronuciada. Es decir, la vida no va a ser desde luego un camino recto, sino con muchísimas curvas. Para los amantes de las emociones fuertes, ¡fenomenal! Para el resto, que es la inmensa mayoría… ¡a adaptarse!

Está claro es que el ser humano va a tener que aprender muchas cosas que, hasta ahora, no enseña absolutamente nadie. Como, por ejemplo, que los bancos no deben controlar nuestras vidas. ¿Y eso qué significa? Pues muy sencillo. No hipotecarse la vida. Yo no he comprado nunca nada a crédito, ni siquiera mi casa. Ahorré, ahorré muchísimo trabajando muy duro, y viví de alquiler hasta que pude comprarme una casa (pequeñita, no un palacio!). En este sentido, duermo tranquila por las noches porque no le debo nada a ningún banco.

Otra cosa que debemos aprender es que cuantas menos cosas materiales tengamos, menos ataduras mentales tendremos y más fácil nos resultará ir cambiando nuestra vida a medida que los tiempos cambien.

El empleo. ¡Ay el empleo! ¿Qué es el empleo? Una definición podría ser: “el empleo es la puesta al servicio de nuestro tiempo realizando actividades concretas a cambio de dinero”. Analicemos esta definición. Por un lado, el dinero escasea para la gran mayoría de la población mundial, entre otros motivos porque está endeudada hasta las cejas. ¿Por qué? Porque en determinados momentos de la Historia a los bancos les da por prestar una enorme cantidad de dinero, en ocasiones inexistente, que provoca un aumento artificial de los precios de los bienes. Con este panorama, las personas que disponen de dinero para que sea posible generar empleo son escasas. Seamos sinceros; sin ventas no hay negocio, y sin negocio es imposible generar empleo remunerado porque falta un elemento: el dinero. La única opción posible en este caso sería convencer a inversores estúpidos para que prestasen dinero, porque estos, de momento, sí disponen de dinero. Por este motivo, cada vez más oímos hablar de trabajos no remunerados o, en el mejor de los casos, a cambio de determinados bienes o servicios. Analicemos ahora la expresión “la puesta al servicio de nuestro tiempo”. Estaréis de acuerdo conmigo en que emplear mucho tiempo en realizar una actividad no es sinónimo de resultados, así que para mí esta definición, en los tiempos que corren, no debería ser aceptable para la mayoría de actividades laborales.

No quiero extenderme más porque aún no he desayunado y ¡me muero de hambre! Pero no quiero marcharme sin expresar la idea más importante de este post, la que me ha impulsado a iniciarlo.

A lo largo de nuestra larguísima vida vamos a tener muchos y variados tipos de empleo, lo cual sin duda es algo, desde mi punto de vista, muy positivo, porque nos hará personas muy versátiles y nos permitirá desarrollar muchas áreas de nuestra personalidad. Sin embargo, muchos de esos “empleos” van a ser sin remunerar, ya sean por cuenta ajena o por cuenta propia. Ahí es donde las personas resilientes que sepan realmente aprovechar esos momentos de su vida con objetivos claros marcarán la diferencia frente al resto de seres humanos.

¡Que tengáis un gran día!